Sergio llama a una casa. Lo abre un niño de unos tres años y Alberto detrás diciendo:
--Albertito, ¿cuántas veces te he dicho que no abras a nadie?
Sergio mira con cariño al pequeño al que acaricia el pelo. El niño lo abraza contento.
–padrino, ¿me has traído un regalo?
--no, otro día te lo doy.
Alberto se da cuenta del dolor de su amigo y le dice a su hijo:
--ve con tu madre que yo tengo que hablar con el padrino.
El niño se va mientras Sergio lo mira con cariño:
--tu hijo es muy lindo, tú sí que has tenido suerte pero en cambio yo se nota que no debo haber nacido para ser feliz
--no digas eso, lo que pasa es que eres muy obcecado. Enseguida te amargas y no quieres luchar.
--a mi me hubiera gustado formar una familia tan linda como la tuya y tener un hijo que creciera en un hogar feliz como el tuyo. Se nota que Albertito es un niño muy alegre y feliz.
--así es y te quiere mucho y eso que te ve poco ¿quieres una copa?
--no, prefiero salir ¿no te puedes bajar un momento? Aunque sea al bar de aquí al lado.
--sí claro.
Mientras van bajando, Sergio no deja de alabar la suerte de su amigo y maldecir su mala suerte.
--yo no es para meter el dedo en la llaga pero es que cuando fracasó tu matrimonio con Marta no querías luchar y todo cambió al recibir aquella carta ¿recuerdas?
El rostro de Sergio se llena de tristeza:
–¿como quieres que se me olvide?
Unas lágrimas deslizan por sus mejillas.
--oye lo siento, no te quería traer malos recuerdos –Alberto.
--tranquilo, esos malos recuerdos los tengo clavados en el alma –dice golpeándose el corazón y no me abandonan nunca.
–¿ves? a eso es lo que me refiero. aunque luego todo haya salido mal luchaste y aunque fuera por poco tiempo fuiste muy feliz y tú ya habías renunciado a vivir ¿Quién quita si ahora pasa lo mismo? A lo mejor hay una chica esperándote en algún lugar, tu verdadero amor.
--No puedo, ahora es distinto. Cuando fracasó mi matrimonio con Marta, antes de enamorarme de Yuri yo me sentía desilusionado, todo me daba igual pero es que no había conocido la felicidad. Después de haber sido tan feliz no me resigno a vivir con esta amargura. Yo sé que Yuri me amaba y mucho y yo lo estropeé todo por mi culpa se convirtió en una amargada y una resentida y yo me consumí por ese dolor y esa culpa.
--tampoco así, tú no eres culpable de sus actos. Ella te jugó sucio, tú le pediste perdón, nunca actuaste de mala fe. Sí, te equivocaste al buscarla sin arreglar tu situación con Marta pero nunca lo hiciste por maldad. Yuri actuó mal a conciencia y no merece la pena que la recuerdes. Te la debes arrancar de tu corazón.
Sergio lo mira lloroso:
--no puedo, no puedo.
--bueno, bueno, no has venido a buscarme para hablarme del pasado supongo ¿que es lo que ha pasado?
Sergio y Alberto hablan mientras se toman unas cervezas:
--he visto a Raúl, el marido de Yuri.
--si, hombre ¿Dónde?
--se registró en el hotel.
--esto sí que es una sorpresa, ¿Yuri está en tú hotel?
--No, Yuri no iba con él. Se caso Raúl ya no es el marido de Yuri.
--así que tu adorada Yuri es una mujer libre ¿a caso es que quieres volver con ella?
--claro que no, sólo que me extraña, tuvieron un hijo --dice con amargura.
--han pasado años, tú también te divorciaste.
--sí, así es.
Con nostalgia Sergio no hace más que pensar en los momentos de amor que ha vivido con Yuri y en su última vez.
–¿en qué piensas? ¿en ella? ¿te gustaría volver a verla? --Alberto.
--no.
El no de Sergio suena a un sí por supuesto.
--ahora los dos sois libres.
Sergio siento que el corazón se le va a salir por la garganta.
–¿qué te pasa, Alberto? ¿no te acuerdas de lo que me hizo? !es que es una cínica, justo minutos antes me había jurado que rompería su matrimonio y después va y anuncia que van a tener un hijo.
--siempre he tenido ganas de preguntarte una cosa pero nunca me he atrevido, tal vez ya no sea el momento pero ¿tú estás seguro que ese hijo no podía ser tuyo?
Sergio se enfada mucho con su amigo:
–!claro que no! ¿Qué te pasa? !yo siempre usé condón!
--sí pero ya sabes que a veces esas cosas fallan, no hay ningún método cien por cien infalible. Con Marta también te cuidaste siempre y salió embarazada y de ella no dudaste nunca.
Lleno de amargura, Sergio dice:
– no he venido aquí para que me atormentes, el mismo Raúl dijo que llevaban tiempo buscando ese hijo!
--bueno, bueno, no te enfades. Por un día que sales conmigo no quiero que nos enfademos, perdón por mi comentario de mal gusto.
Sergio pide otra cerveza.
--Oye, cuidado –le dice Alberto en plan fraternal ¿no pretenderás emborracharte?
Sergio no le hace caso, bebe la segunda cerveza y dice:
--me da pena el marido, seguro que se enteró que le ponía los cuernos, tal vez nunca me amó de verdad, a lo mejor siempre iba de cama en cama o a lo mejor yo la herí mucho y todo cambió para ella
--puede ser.
--Yuri, Yuri ¿Qué será de ella? –pregunta Sergio en un suspiro.
--a lo mejor hasta esa mujer se volvió a casar también. No sabes el tiempo que hace que se divorciaron.
Sergio no puede ocultar su dolor. Se muere de los celos sólo de pensar que Yuri sea feliz con otro hombre.
--que esto te sirva para olvidar el pasado, para empezar de nuevo. Todos los implicados en esta historia ya han rehecho su vida ¿a que esperas para hacerlo tú?
--no puedo, no es tan fácil. Yo no puedo olvidar ese amor que me quema por dentro.
--sí que es fácil, sal por ahí, diviértete, sal con otras mujeres. Si tú pones de tu parte ya verás como dentro de poco olvidarás ese mal amor que es más una obsesión que otra cosa.
--pero es que no me apetece.
--bueno, tampoco te quiero obligar ¿y que has pensando hacer con ese hombre? ¿Le vas a decir algo?
--¿para qué?
--no sé, si quieres saber qué fue de Yuri y tienes a su ex marido tan cerca…
Sergio siente un gran dolor en su corazón.
–!no, es que si lo tengo delante le voy a partir la cara y tengo que ser justo. Él no tiene la culpa de nada y no tiene sentido amargarlo, si él sí superó toda aquella historia… menos mal que mi trabajo no me obliga a estar fuera de mi despacho, espero no tener que verlo..
Al día siguiente, Sergio llega al hotel nervioso. Aunque el pasado siempre ha sido presente para él sabiendo a Raúl cerca no deja de atormentarle lo que pasó y se pregunta una y otra vez lo que debe estar haciendo su amada.
Lejos de ahí, en Colombia, Yuri y su hermano Imanol están juntos.
--te agradezco que me ayudes en esto. Gracias a ti Anastasia me dejas ver a los niños. De mi no sé fian.
--yo adoro a mis sobrinos y así juegan con mi esperanza.
--eres una gran madre.
--mi hija es mi felicidad, lo mejor que tengo.
--lástima que yo no lo vi así me amargué y por eso me he perdido mucho de mis hijos.
--pero no pienses en eso, ahora puedes ver a tus hijos siempre que quieras aunque sea aquí cuando vienen a ver a mi Esperanza.
--sí pero es que en cambio tú no te has dejado abatir por el dolor, has luchado por tu hija sola.
--mi hija no tiene la culpa que su padre fuera un malnacido y me dejara.
--también tienes que entenderlo. Raúl no le puso las cosas fáciles a Sergio y si él siempre se cuidó…
--tal vez tengas razón pero él no me dio el beneficio de la duda. Se fue con su esposa, entonces ¿Por qué debo creer que me quiso? Él siempre pensó quedarse al lado de su esposa, sólo se aprovechó de mi.
--mi siento culpable por no haberte apoyado. Me daba rabia que fueras feliz con un amor de verdad cuando yo estaba amargado y por eso me alegré de tu boda con ese cretino porque sabía que no te haría feliz. Yo no sólo me acostaba con Marta sino que sabía que su bebé no era de Sergio.
--no pienses en eso hermano.
--es que me gustaría verte feliz.
--ya soy feliz, Esperanza es la luz de mi vida.
--pero necesitas un hombre
--no, eso nunca. Y no me lo digas tú que eres un soltero empedernido.
–pero yo soy un golfo y es la vida que quiero tener. ¿Aún lo amas verdad?
Yuri no contesta pero Sergio es una herida que aún sangra. Se callan porque llegan los chicos. Esperanza, una chica de pelo negro de cuatro años y de preciosos ojos azules se lanza en brazos de su madre mientras Imanol saluda a sus dos hijos (de 8 y 9 años). Al mirar a su hija a los ojos, Yuri ve los ojos de su amado y no puede evitar preguntarse amargada:
--- ¿Qué habrá sido de ti amor mío?
Sergio entra en el hotel por la puerta de servicio para evitarse con Raúl y tanto lo huye que se topa con él de bruces. Sergio lo mira con mala cara. Raúl lo mira sorprendido. Sonríe.
–!Sergio! -dice.
--se equivoca yo a usted no lo conozco –dice y pasa de largo.
Raúl lo llama. Lo agarra del brazo para que no se vaya. Sergio pone cara de fastidio, está seguro que se quiere burlar de su dolor.








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