Sergio y Yuri acaban de cenar. Los dos muy juntitos.
--esto ha estado para chuparse los dedos. Tú sí que sabes cómo llegar a un hombre.
Ella le responde con un enamorado beso. Se levanta con intención de recoger la mesa.
–¿qué haces? –pregunta él.
–¿es que no has acabado?
--si claro.
--bueno, los platos se tienen que fregar.
Sergio se levanta y muy amoroso, y hace que la chica se siente.
--usted se sienta señorita.
--pero...
Él le pone las manos en los hombros y no deja que se levanta:
--usted –dice con cariño– señorita está aquí para disfrutar de unas merecidas vacaciones, no eres la sirvienta.
--sí pero el trabajo hay que hacerlo.
--pero no todo lo tienes que hacer tú
Él empieza a recoger la mesa:
--puede hacerlo yo --dice él.
--pero es que a mi me gusta atenderle.
Mientras recoge los platos él dice:
--pero es que yo no quiero que me atiendas... quiero que me ames, yo puedo hacer las mismas cosas que tú. ¿No crees que no soy capaz?
--claro que sí pero es que almenos deja que te ayude.
Ella se quiere levantar pero él vuelve a hacer que se siente:
--nada de eso, tú no has querido que te ayude al hacer la cena pues de los platos me encargo yo.
–¿y qué hago mientras?
--puedes mirarme, ya sé que es aburrido pero... no hay de otra –dice con cierta ironía.
Mientras él va hacia el fregadero, ella le da un buen pellizco en el trasero y le dice:
--estaría horas sólo mirándote.
--entonces no hay de que preocuparse.
Mientras él friega los platos, ella lo devora con los ojos. Le fascina esas arruguitas que se le hacen en los jeans por donde se sienta. Le gusta mucho esa parte pero además de eso, está muy agusto a su lado, le gusta su forma de ser. Ese gran amor de niña rápidamente se está convirtiendo en un gran y maduro querer, afecto, cariño, respeto, admiración. Ella se lo queda mirando mientras él le habla de todo y de nada.
A la hora de acostarse, él se empieza a desnudar en la habitación principal.
--estoy muerto, voy a dormir de un tirón. Ha sido un día agotador.
Ella lo mira algo pícara:
–¿sólo dormir?
--por hoy ya me has exprimido bastante, necesito dormir un poco. Es que no estoy acostumbrado a tanta actividad.
--pues te vas a la otra habitación.
–¿perdona? --sorprendido.
--así descansarás mejor -dice ella que parece enfadada:
–¿es que lo único que quieres es que hagamos el amor? Mañana por la mañana estaré en plena forma, es lo mejor para los dos..
--bueno pues nos vemos mañana por la mañana. Vete a la otra habitación – dice brusca.
Él la mira algo triste ya que ella se ha metido en la cama y le da la espalda. No quiere irse a dormir enfadado y sin saber bien porque. Quiere acercarse a ella para darle un beso pero ella con dureza dice:
–!buenas noches!
Sergio no se atreve a acercarse a ella y se queda triste. Ella se ríe en silencio pero él no lo sabe. El chico va a la habitación doble, donde dormía siempre. Aunque tiene un sabor amargo está contento por estar ahí, ilusionado. Mientras se va desnudando piensa:
--espero que mañana se le haya olvidado por lo que sea que está enfadada.
Sergio se mete en la cama en calzoncillos. Se queda dormido enseguida. Alguien se mete en la habitación. Es Yuri, sonríe traviesa. Lleva un despertador que pone. Cuando ya su amado está dormido hace que suene. Sergio se levanta a toda prisa y así lo ve Yuri como hace cinco años. Ella arde en deseo. Él la mira confundido.
–¿qué pasó ?
Ella se quita la bata y se queda desnuda ante él:
--así te quería ver, hace años que soñaba con ese momento, es como no habernos movido.
Sergio traga saliva excitado:
--En realidad que bueno que pasó el tiempo. --piensa él excitado por los cambios que el tiempo ha hecho en el cuerpo de esa hermosa mujer.
Ella se le acerca coqueta:
--es que no quería esperar, además la gracia era que tú no lo supieras. Es una pequeña travesura, ya sé que estás cansado pero tienes una deuda conmigo. Ahora sí me quiero dar el gusto... –dice ella tirándose a la cama sobre el guapo pero cansado chico.
Mientras ella le baja los calzoncillos él le dice:
--pero si no responde como estás acostumbrada no te quejes, ya no estoy en plena forma.
Yuri no lo escucha y lo besa:
--dame vida, hazme vivir.
Los dos se funden en la pasión. Él, una vez descargado, enseguida se queda dormido. Ella trata de despertarlo para que vayan a la cama grande pero no hay manera. La cama es muy pequeña y están casi el uno encima del otro. Ella le acaricia el pecho feliz y mientras él duerme plácidamente ella sigue disfrutando con besos, caricias y sobretodo buena vista.
A la mañana siguiente, Sergio se despierta antes que Yuri. La mira con mucho cariño. Se quiere levantar sin despertarla ya que le gustaría llevarle el desayuno a la cama pero como la joven está casi encima de él Yuri se despierta.
--lo siento, no te quería despertar.
Ella lo besa enamorada.
--vuelve a dormir, no te voy a molestar -él.
--despertar y ver tu rostro es estar en el paraíso, no necesito estar dormida para soñar en los ángeles, quiero estar despierta, no quiero perder ni un segundo a tu lado.
Él se levanta y va a buscar ropa.
--yo prepararé el desayuno... –ella.
--Hoy lo preparo yo.
--otro día ¿porque no te vas duchando y cuando salgas yo te tengo preparado el desayuno?
–¿Nos duchamos juntos? –dice picaron.
--Ve tu ya ahora vengo.
Sergio se mete en la ducha. Empieza, él se sorprende al que ella no llega. Luego se da cuenta que ella lo está mirando devorada del deseo. Le gusta ver como se enjabona y se aclara el cuerpo.
–+hey, eres una espía! --dice él divertido.
Ella está desnuda y va hacia él:
--es que me gusta los movimientos que haces, quería verte ducharte sin que me vieras. Me gusta verte. Te amo. Te deseo. Me vuelves loca.
--y tú, ahora voy a empezar a espiarte yo.
Ella agarra la botella de gel y se la dispara en el pecho de él y luego lo acaricia. Él hace lo mismo. La felicidad está reflejada en el rostro de los dos. Ella vive el presente sin pensar en nada
--me duele toda la espalda -se queja él mientras se viste.
--perdona por lo de anoche pero es que es un gusto que me quería dar..
--Me gustó mucho que me insistieras, me gusta sentirme deseado.
--hoy ya no abusaré tanto de ti.
--si es normal que ahora que has probado la miel no quieras dejar de comer, entiendo que te resulto irresistible -dice él con ironía.
Ella le golpea el trasero. Se besan.
--lo que no me ha hecho gracia es tener que dormir en una cama tan pequeña teniendo la grande.
--yo quería hacer el amor en aquella cama, pero te quedaste dormido, hoy sí dormiremos juntos en la cama principal -ella.
Sergio no hace más que sonreír y mirarla orgulloso.























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