Sergio mira a Yuri con emoción. La joven está desesperada. No lo quiere presionar a Sergio pero le suplica con la mirada que no la deja. Está llorando. Por un lado, Sergio se siente orgulloso de que la chica lo ame tanto pero por otro lado tiene miedo. No está seguro de poder darle lo que ella espera. Él le acaricia:
--no llores. Me gusta verte feliz, no triste. No quiero hacerte sufrir.
--pues no me dejes, al menos que tú lo quieras. Yo he aceptado meterte en mi vida libremente, si ya no deseas estar más conmigo, eres libre, te puedes ir y no te molestaré. Me has dado vida. En tus brazos he vuelto a nacer. Te amo y siempre te amaré, vete si quieres pero no te vayas por mi hermano. ¿Que no te importe lo que digan los demás? A él no le importa las hermanas de los demás ¿Porque te va a importar a ti? Ni sois amigos ya. Y los dos somos libres. Nadie se tiene que meter en lo que hacemos. Él desea aferrarse a ella, su desesperado amor lo llena de ilusión:
--Esta bien, me quedo.
Ella lo abraza entusiasmada, Él la acaricia con ternura:
--pero espero que no tengamos que arrepentirnos de esto.
--Te amo y si estás tú no me importa nada --ella.
--Es que no quiero que hagas renuncias por mi, no quiero ¿y si luego esto no sale bien?
--Por ti renunciaría a mi vida –dice ella enamorada.
–Me halaga que me quieras tanto pero nadie merece tanto. No debes hacer sacrificios por un hombre y menos por mi.
--por ti sí. Mi vida eres tú.
Él es muy amoroso con ella.
--No. Tú debes vivir por ti, no por mi.
--Yo he vivido toda mi vida por ti. No sé vivir de otra manera.
Ella lo acaricia con ternura y él disfruta esa caricia:
--estar contigo una noche me ha llenado de felicidad para toda la vida. No me mal interpretes, no quiero presionarte, puedes irte de mi lado si eres tú quien lo quieres.
--Pero un hermano es para siempre y yo no sé lo que dure esto, no te puedo prometer nada.
Ella le besa las manos.
--No quiero promesas, no las necesito, yo acepto mis responsabilidad pero no me dejes por lo que ha pasado ahora por favor
--está bien, viviremos esta locura y bueno, el futuro nadie lo sabe.
--con un presente a tu lado, quién piensa en el futuro? –ella.
Los dos se sonríen y se besan bien abrazados. Con cierta ironía, ella le dice:
--por cierto... –¿siempre abres la puerta desnudito? Que alegrías le debes dar a las vendedoras que te visiten...
--muy graciosa, yo te voy a enseñar a no burlarte de mi.
Él de broma hace que se enfada y le empieza a hacer cosquillas.
--cosquillas no que no las soporto
Él la mira divertido:
--sí, sí... cosquillas sí
Ella huye y él la persigue para hacerle cosquillas. Los dos están bien divertidos. Sergio se siente como un adolescente. Hacía años que no disfrutaba tanto de la vida.
--no debí irme, debí quedarme a su lado, esperar a que se hiciera mujer –piensa mientras corre tras ella– pero como me iba a imaginar que ella pensaría en mi durante años y que a mi me gustase tanto.
Él la atrapa y caen al sofá. Él sobre de ella. Los dos se miran muy enamorados.
--tengo miedo. Tengo miedo a que me guste demasiado estar contigo y después te canses de mí –dice él.
--te he amado toda mi vida... ¿por qué me iba a cansar de ti?
--Por eso. Porque me has idealizado porque para ti soy un sueño y soy un hombre como cualquiera. No especialmente guapo, aburrido...
--Eso no es verdad. Eres muy muy guapo.y aburrido no me parece.
Él se siente muy bien con los halagos de ella. De una manera rápida la chica está entrando en él. Los dos están ya empezando a ser uno y ambos tienen miedo de que esa unión se acabe rompiendo.
–¿y si no soy lo que te creías de mi? Eres una chica tan linda, no entiendo como te has fijado en alguien como yo.
--pues algo tendrás porque me volviste loca. Yo sólo te puedo decir algo, quiero estar contigo, quiero que nos descubramos, que nos conozcamos juntos.
--yo también quiero.
La pareja se besa y se besa y se acaricia. Se devora con caricias y besos.
Marta y Rodrigo han vuelto a hacer el amor.
–Ves como en la cama también se disfruta. --Él.
--A mí me gusta más hacerlo en el parque pero sí tienes razón. Ha estado muy bien, aunque no te acostumbres. No quiero que me cambies, ya estoy haciendo demasiado por ti.
--Pues me alegro que por mi hagas cosas, que sea importante para ti.
--perdona pero es que ni con mi ex marido he hecho tanto el amor tan seguido.
Él la mira satisfecho:
–¿de veras soy importante para ti?
–¿y qué te parece? ¿cuántas veces hemos estado juntos?
--muchas veces. Ya he perdido la cuenta. Hace dos semanas que lo hacemos cada día y varias veces –dice él con orgullo.
--¿Y eso no es una prueba para ti?
--no te enfades pero hay algo que te quería preguntar…¿Estas con otros?.
Rodrigo habla con miedo. Tiene miedo que ella se enfade y también de que su respuesta sea sí.
--No me gustan los hombres celosos, Rodrigo.
--pero creo que tengo derecho, no sé, a saber que lugar ocupo en tu vida.
--estamos casi todo el día juntos. ¿ a qué hora voy a estar con otro ¿Creí que eso ya había quedado claro, a ti te he permitido cosas que ni a mi ex marido.
--no vuelvas a hablar de él. No quiero que en mi presencia vuelvas a hablar de otro hombre.
Ella sonríe coqueta y él la besa con desesperación.
Sergio y Yuri se dejan llevar por la pasión. Ella le mete las manos por debajo de la camiseta. Le acaricia el pecho con deseo. Luego le quiere desabrochar los pantalones. Los dos jadean. Él trata de parar a la apasionada chica antes de perder el control de su cuerpo:
--si tenemos que viajar es mejor irnos ya.
--ya lo tengo listo –dice ella besándolo
--nos debemos ir.
Los dos hablan muy sofocados. Son dos fuegos que juntos arden aún más. Los dos se miran con deseo. Aunque desea comérselo, Yuri sale de debajo de su amado. Él queda en el sofá y la mira excitado.
--si mejor, si volvemos con esto no nos iremos nunca. Es que me vuelves loca.
Ella va hacia la habitación y él se levanta para ir con ella. Ella le pone las manos delante y lo frena:
--tú te quedas, que me provocas.
--pero si no hago nada –dice con cara de bueno.
--me excitas demasiado, me vuelves loca. Tú ve preparando el coche que yo ahora vuelvo.
Los dos se miran muy sensualmente. Él se iba a ir pero al darse la vuelta a ella le enloquece su trasero. Se acerca a él y le da un apretón en todo el trasero mientras le dice:
--me encantan como te quedan los jeans.
Él se gira divertido aunque hace que está enojado. Ella lo besa.
Él sonríe y dice con ternura:
–¿lo ves? si eres tú.
--es el último. Te amo –dice besándolo –bueno... este es el último, no este.
Después de besarlo dos veces más Yuri se encierra en su cuarto. Sonríe ilusionada. Abraza esas sábanas que huelen a los dos.
–!no puedo creer que todo esto me está pasando a mi. Lo amo, lo amo tanto. Voy a morir de tanta felicidad. mejor me apuro, no quiero perder el tiempo.
Sergio sale de la casa con una sonrisa de oreja a oreja. Está ilusionado como un adolescente en su primera cita.
--Ni me primera vez fue tan tierna, nunca imaginé que me sentiría tan amado.
Sergio se está sintiendo como un chiquillo, como un adolescente enamorado. Él que se sentía ya viejo y amargado ahora, gracias al amor de Yuri se siente rejuvenecido y con ganas de vivir y de hacer locuras. No tiene mucho tiempo de pensar ya que antes de meterse en el coche nota como Yuri se le tira encima. Él se gira y los dos se abrazan y se besan.
–¿no llevas nada?
--tengo ropa en la cabaña, compraremos comida en el camino.
Los dos entran. Se sonríen muy ilusionados. Se besan y se ponen en marcha.
Rodrigo insiste en volver a hacer el amor con Marta.
–¿es que no te gusta hacerlo conmigo?
--claro que sí sino no estaría contigo pero es que podríamos ir a algún parque...
--no, no. Aquí estamos más tranquilos.
Rodrigo se pone sobre la mujer:
--me vuelves loco, me vuelves loco.
--no sé porqué hago esto, no es lo que yo esperaba de un hombre.
--será que me quieres –dice contento.
Ella no contesta. Se besan.
Durante todo el camino, Sergio y Yuri se miran enamorados.
–¿ya hablaste con tu empleada?
--sí, tengo todo el tiempo para nosotros.
--- ¿Y con tu hermano? Finalmente no le has dicho que venimos, a ver si se presenta...
--espero que no. Espero que no nos chafa la luna de miel... --dice con cierto miedo.
Él la mira seductor y ella lo mira con deseo. Le cuesta mucho no lanzarse en sus brazos















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