Sergio está en su auto, tiene muy mala cara. Llama a su esposa que en esos momentos se encuentra gozando en brazos de Raúl. Sergio está desesperado, le atormenta estar en ese lugar. Se quiere ir lo antes posible. No quiere volver a ver a Yuri. Se desespera porque su esposa no le toma la llamada. Insiste mucho. A Raúl no le hace nada de gracia tener que parar. Marta se lo saca de encima y va a ver quien es.
--no tomes la llamada --jadea Raúl.
Marta mira quien es:
--lo sabía, menos mal que me he levantado, el imbécil de Sergio me está buscando.
Al oír el nombre del que considera su rival Raúl se pone de pie de golpe y se empieza a vestir.
–¿y ahora qué hacemos?
Mientras se arregla la ropa, Marta dice:
--tampoco te angusties porque el muy imbécil si nos encuentra en estas ni se entera.
--no tientes a tu suerte –dice Raúl abrochándose los pantalones.
--tú no salgas en un rato, yo voy a ver qué quiere ese imbécil.
Marta sale del hotel y justo se encuentra con Sergio que iba a entrar.
–¿Dónde estabas? Te estaba llamando.
Marta pone su habitual cara de víctima y dice:
--sí es que me quedé traspuesta. Te fuiste y me quedé sola y me dio un bajón. Me alegro por Yurita y Raúl que tú sabes que los quiero como a hermanos pero me sentí vacía. Ellos van a tener el hijo que tú y yo nunca vamos a tener.
Marta abraza a Sergio llorando y él cree en ese llanto de mentira y dice:
--tú y yo vamos a tener un hijo, claro que lo vamos a tener, perdóname, perdóname.
Marta no puede ocultar su satisfacción y sonríe con maldad. Aunque de cara a su esposo pone cara de buena y hace la que no entiende:
--¿Qué te tengo que perdonar? Eres el marido más bueno y paciente del mundo, sin ti no tendría vida.
Sergio mira a su esposa con mucho dolor y dice:
--gracias, gracias por quererme tanto. Te juro que ahora sí vamos a ser felices.
--yo soy muy feliz a tu lado aunque a veces por esta horrible depresión mía no lo demuestro pero voy a poner de mi mayor voluntad para curarme. ¿me llevas? Estoy cansada, quiero irme de aquí.
--si claro.
Marta se muestra muy cariñosa con su marido y hace la que no ve que él está triste y amargado. Sergio deja el lugar con dolor, por un lado se siente aliviado por alejarse de ese lugar en donde ha recibido la peor noticia de su vida y por otro lado siente una gran sensación de vacío.
Raúl vuelve a la fiesta. Yuri lo estaba esperando. Éste hace que todo está bien.
--mi amor, la fiesta no ha acabado. Qué bueno que volviste.
Ella lo mira con mucha rabia. Con todo su dolor, Yuri abofetea a su marido:
–!no te voy a perdonar esto que me has hecho!
Con ironía Raúl le dice y sin importar que lo escuchen sus invitados:
–¿y qué he hecho yo de malo? Encima que le quiero dar un apellido a tu bastardo.
–!nadie te ha pedido que lo hagas, por tu culpa Sergio no cree que es el padre de mi hijo!
–!pues me alegro, eres una perdida, no mereces ser feliz, te has reído de mi!
–entre tú y yo nunca ha habido nada. Hicimos esa boda para molestar a Sergio. Tú siempre has sabido que yo amo a Sergio y que estaba esperando que dejara a su esposa para irme a vivir con él
–!sí, eso es cierto pero nunca me dijiste que te revolcabas con él como la ramera que eres. Con un hombre casado y sin anular nuestro matrimonio. Vergüenza te debería dar!
Los dos se atacan sin importarles los murmullos de los invitados que van entre las risas y los que se sienten incómodos.
–!no te voy a consentir que me insultes, has arruinado mi vida y eso no te lo voy a perdonar! –Yuri.
–!yo sólo reclamo mi derecho, soy tu marido y si esperas un hijo pues es mío!
–tú sabes que ese matrimonio no existe. Nunca vivimos juntos y yo solicité la nulidad. No insistí para darte tu tiempo pero todo había quedado claro entre tú y yo.
–!todo no porque nunca me dijiste que eres una perra!!
Raúl habla con mucho odio. Decepcionada, Yuri dice:
--la culpa la tengo yo por no haber hecho caso a Sergio, por no haberte obligado a firmar la nulidad sí o si.
–!te has estado riendo de mí y de la pobre Marta, te acostabas con su marido mientras ésta se muere de la pena por la muerte de su bebé. No tienes perdón, que asco me das!
–!no quiero oírte más, tendrás noticias mías por mi abogado!
Yuri hace intención de salir pero Raúl le toma del brazo con fuerza y dice:
–!tú no te vas de aquí, no te pienso dar el divorcio!
– haz lo que quieras!
Yuri sale del lugar. Raúl va detrás de ella:
–!si te vas te vas a arrepentir, te voy a sacar a tu hijo!
Yuri se le ríe:
–!por favor, sólo el padre de mi hijo tendría alguna posibilidad de hacerlo!
–;para la ley seré yo!
–!no si yo lo prohíbo, si exijo una prueba de sangre, si es necesario lucharé para demostrar que mi hijo no es tuyo y tú sabes que ganar. Puedo hasta demandarte a ti y al Registro Civil ya que en ningún momento fue consciente de cuando firmé para la boda civil. Se suponía que era puro trámite!
Yuri no hace caso ni de los gritos ni de las amenazas de su marido y desaparece de la casa.
Mientras Sergio llega a la casa de su amada con su esposa. Marta se muestra muy cariñosa en todo momento. Sergio se deja llevar por el odio y hacen furiosamente el amor. Yuri no tarda en llegar. Oye los gemidos.
–!no puede ser!
Sigilosamente se acerca al dormitorio y se encuentra a la pareja en pleno acto sexual ya que no habían cerrado la puerta.
–!maldito, maldito! –piensa para sí– se ha estado riendo de mí, se ha hecho la víctima y él se que se estaba acostando con su esposa.
Sergio, que se está dejando llevar por sus instintos, se acaba dando cuenta de la presencia de su amada. La mira desafiante y sigue como si nada. La frialdad de su amado lastima mucho a la mujer que acaba dejando su propia casa.
5 años después…
Barcelona (España), Alberto, el mejor amigo de Sergio lo va a buscar a su despacho, un hotel de lujo que dirige. Lo quiere convencer para que salga con él.
--eres un hombre emprendedor en los negocios pero todo no puede ser trabajo y trabajo, no está bien eso de hacer vida de ermitaño. Eres un hombre libre puedes empezar de nuevo.
Con amargura Sergio dice:
--no me interesa empezar de nuevo nada ¿no ves que me mataron por dentro?
--Tanto te dolió que Marta te abandonara? Ya hace años de eso.
Sergio sonríe con amargura y dice:
--parece mentira que siendo mi mejor amigo me hagas esa pregunta. No te voy a negar que me dolió lo que pasó Marta arruinó mi vida, me separó de la mujer que yo amaba y luego ¿para qué? Cuando me había convencido de volver a intentarlo, cuando vinimos aquí y hasta accedí a darle un hijo pues de repente se va con otro. Si ella nunca hubiera vuelto yo sería feliz con Yuri, de eso estoy seguro. En cambio Yuri se convirtió en una mujer vengativa y me mató por dentro.
Sergio habla con mucha amargura. Alberto le acaricia de forma muy fraternal.
--Las cosas a Marta tampoco le han ido muy bien. He oído que su tercer marido le ha pedido el divorcio, se rumorea que la encontró en la cama con otro hombre y que hasta le va a sacar la custodia de su hijo recién nacido.
--Marta me ha hecho mucho daño pero ya no me importa lo que haga. Nunca le perdonaré que me separara de Yuri.
Sergio habla con un gran dolor en su corazón.
--pues entonces borra el pasado y empieza de nuevo. No sé si está mal que yo lo diga pero aún estás de buen ver, muchas mujeres estarán contentas de estar contigo, haz un esfuerzo.
--no puedo. Yo amo a Yuri a pesar de los años la sigo amando.
--tú hazme caso, tú necesitas una mujer que te haga olvidar, vámonos de marcha esta noche.
Una vez más Alberto no consigue que Sergio le haga caso. Éste se queda solo con su recuerdo. Mira una vieja foto de su amada:
--has pasado tantos años… ya ni te acordarás de mi. ¿Qué quedará de esa adolescente que se enamoró de mi?
Recuerda con nostalgia como aquel verano de hace 11 años comenzó todo. Abrumado por los recuerdos decide ir a dar una vuelta por el hotel. No da crédito a lo que ve y es que está entrando Raúl muy feliz con otra mujer. A pesar del rencor también le inquieta saber qué paso con Yuri. Se esconde ya que no quiere que lo vea. La pareja se ve muy feliz. Cuando se han ido a las habitaciones, Sergio se acerca a la recepcionista y le pregunta:
–¿Qué sabes de ellos?
--ay sí, ya también me fijé en ellos, se ven tan enamorados, como se notan que están de luna de miel.
–¿de luna de miel? ¿estás segura?
--yo no he visto el certificado pero es lo que dicen. Llevan alianzas y se quedan en la suite nupcial.
Sergio se queda muy impactado, siente que el corazón le va a salir del pecho:
--Raúl se casó, se casó con otra ¿y Yuri? ¿qué ha sido de ella?















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