Sergio está muy atormentado hablando con Alberto.
--debes estar tranquilo, ya te dirá algo.
Sergio con angustia:
–!no, no, ya ha pasado un mes desde que le mandé la carta. No me va a perdonar, no me va a perdonar!
--a lo mejor no la recibió, la dirección estaba mal.
–!claro que no, las mandé certificada! ella recibió esa carta pero no me quiere, ya no me quiere!
--- ¿Y si la llamas por teléfono? Ella no te puede negar tus derechos, eres el padre de su hija, le guste o no tiene que hablar contigo.
--No, yo no la quiero presionar. No quiero que ella me acepte por amenazas, por miedo. Quiero que Yuri me acepte porque me ama.
--- ¿y qué es lo que piensas hacer?
--Luchar con todo, voy a ir a Colombia y que Yuri me diga en mi cara que ya no quiere nada conmigo.
Alberto sonríe y le desea suerte a su amigo. Le gusta verlo ilusionada y entusiasmado por luchar por esa mujer al igual que un adolescente.
Lejos de ahí, en Colombia, Yuri vela el sueño de su hija.
--sí, Sergio. Es nuestra hija, pero nunca debiste dudar de mi, nunca debiste esperar a que otros te dijeran la verdad ¿y que es lo que quieres? ¿de verás pretendes que te crea que ahora sí me amas? ¿o será que lo que quiere es estar con mi hija? No tengo que permitir que me vuelva a engañar, que me vuelva a lastimar. A usar. No debo olvidar que es un maestro del engaño.
Aunque no quiere pensar en él no puede dejar de hacerlo. Da un dulce beso a su pequeña y se mete en su recámara. Pone música. Ya está preparada para que suene “regresarás” la canción de su tocaya mexicana que tantos recuerdos le trae de Sergio. Abre un cajón y saca una vieja foto que había roto y que está pegada con cinta adhesiva. Además de la carta que le mandó Sergio y que ella rompió al recibir y después pegó.
--es un cobarde, ni siquiera se atrevió a dar la cara para reclamar sus derechos sobre mi hija pero claro, nunca le importé me engañó
Yuri lee una y otra vez todo ese poema de amor que son las palabras que el hombre le escribiera. Vibra de emoción pero se dice así misma:
--no debes creer en él, no puedes permitir que te vuelva a lastimar, no debes.
Un par de días después, Yuri abre la tienda muy decaída. Siente una presencia detrás de ella.
--no puede ser –dice temblando.
--soy yo, regresé --dice Sergio poniendo su mano sobre el hombre de la mujer.
Yuri se gira. Sergio y Yuri se miran a los ojos y todo el amor que sienten el uno por el otro que se ha visto fortalecido por los años. Se olvidan de todo, el sentimiento del uno se apodera de la voluntad del otro y se dejan llevar y se besan y se besan y se besan y se abrazan.
--te amo Yuri y esa es la única verdad que debió importarme, perdóname, perdóname.
Yuri reacciona y se aparta de él bruscamente y lo abofetea:
–!te odio! --dice ella.
--No es cierto, me amas – dice con una seductora sonrisa.
–¿a qué viniste?
--a recuperar el tiempo perdido, a estar contigo, con nuestra hija.
–!No tienes derecho a mi hija, la abandonaste!
Muy triste él dice:
--tienes razón y por eso si tú no quieres que la vea me tragaré mis ganas, todo este amor de padre que ha nacido en mi desde que sé que tengo una hija.
Ella habla muy mucho reproche:
–!Yo te lo dije hace 5 años y no me creíste!--le reprocha.
--Ya te expliqué en mi carta como Marta me engañó, todo era mentira.
Ella está muy dolida.
–!mi amor no era mentira, mi hija no era mentira!
Él está desesperado. Pensó que se le daría más fácil;
–! si, sí tienes razón, soy un imbécil pero ¿qué le hago? Yo soy libre, tú también. No hay mentiras ¿no me quieres aunque sea un poquito?
Él muestra su mejor sonrisa pero Yuri está demasiado dolida.
--no importa si te quiero o no.
--claro que importa, yo sé que me amas, lo noté cuando te besé.
Los dos se miran con lágrimas a los ojos. Con un hilo de voz ella dice:
--sí es verdad te amo y no tengo porque negarla pero…
Sergio no la quiere dejar continuar pretende abrazarla mientras dice con una sonrisa:
--lo sabía.
Yuri pone los brazos en horizontal para que él no se acerque:
–!te amo pero tú no te mereces mi amor. No te pienso perdonar!
–!no me hagas esto, sé que soy un pobre diablo que no merece nada pero si tú me amas ¿no crees que me deberías dar una oportunidad? Reconoce que fuiste feliz en mis brazos --suplica desesperado.
--sí, nunca nadie me hizo tan feliz.
--¿Lo ves?
--Ni tan desgraciada y por eso ya no quiero sufrir. Mi hija es lo único que necesito. No puedo maldecir haberte conocido como tú hiciste conmigo llevando a tu hija en mi vientre.
--estaba ciego de odio –dice él.
--eso no importa, yo siempre te agradeceré que me regalaras lo mejor de ti, una hija, pero te pediría que te fueras y que no regresaras. Estás muerto tanto para mi como para mi hija.
Yuri se da la vuelta ya que la mirada de Sergio la lastima y no quiere que la haga cambiar de opinión. La dureza de ella lo lastima, Sergio se da cuenta que no tiene nada que hacer. Sabe que es lo que merece y está dispuesto a irse pero finalmente no lo hace y de rodillas cae llorando abrazando los pies de esa mujer.
--perdóname, perdóname, no sabes lo que he sufrido en todos estos años. Tú tenías a nuestra hija pero a mi no me ha quedado nada, sólo dolor y sufrimiento.
Rota de dolor, Yuri dice:
--levántate.
–!no, no, no me hagas esto, no me dejes!
Conmovida por el dolor de su amado pero sin mirarlo a los ojos dice:
--si quieres puedes ver a tu hija y reconocerla si es lo que quieres, ya verás tú cómo le explicas porque no has estado a su lado pero no esperes nada de mi, nada. Ella no sabe qué existes. A ver qué le dices.
Yuri hace la fuerte y entra en la tienda. Sergio se queda en el suelo destrozado por el dolor. Yuri entra en la trastienda corriendo y allí grita y llora y mira esas paredes que están tan llenas de amor…
Imanol abre la puerta de su casa y se sorprende al ver a Sergio llorando destrozado.
–¿Sergio? --dice con cariño.
Sergio está dolido pues Imanol ayudó a separarlo de su amada y no sabía si romperle la cara o pedirle ayuda. Sergio está desesperado.
La ternura de su antiguo amigo da confianza a Sergio que le dice lloroso:
–!ayúdame, ayúdame a hacer que tu hermana vuelva conmigo, te juro que la amo, la amo!
Imanol le sonríe. El sufrimiento de su amigo le hace dar cuenta que él y su hermana están hechos el uno para el otro y le alegra poder hacer algo para que ellos se junten.
--claro que te voy a ayudar amigo, juntos vamos a planear algo para que la necia de tu hermana te acepte. Es mi culpa porque yo sabía que ….
Sergio le va haciendo gestos para que no siga. No quiere remover ese pasado.
De pronto los ojos de Sergio se clavan en una foto que hay en la estantería en la que Yuri está con su hija. Toma esa foto con un nudo en la garganta. Imanol pone la mano en los hombros a su amigo muy fraternal:
--es tu hija. Parece una fotocopia tuya y tiene esa mirada tuya tan especial.
El llanto de Sergio empaña el cristal del retrato. Conmovido, Imanol abraza a su amigo por los hombros y dice:
--tranquilo, juntos vamos a pensar algo. Yuri, tú y tu hija debéis formar una familia. Estoy seguro que tú harás muy feliz a mi hermana y mi sobrina.
A pesar que el llanto casi le nubla la visión, Sergio no deja de mirar esa foto mientras evoca los momentos de amor que ha vivido con Yuri.
Días después, Imanol maneja su auto en el que van Yuri y su hija.
--Me ha sorprendido que me quieras acompañar a la cabaña este fin de semana –Yuri.
--no veo porque, siempre me gustó ese sitio y de hecho hace años que no iba.
–¿y porque me has hecho poner ese vestido?
–bueno porque lo vi y te lo he querido te lo regalar ya que no te compras nada y seguro que no te lo ponías por eso he insistido.
–estás muy guapa, mami.
Yuri besa a su hija muy amorosa. No sé da cuenta de que su hermano trama algo.
Nada más bajar del coche, Yuri oye que detrás de la casa alguien está tocando la canción regresarás. Va corriendo y ahí todo está listo para una boda con orquesta incluida. Hay poca gente, los hijos de Imanol con familiares de la madre, y algunos conocidos. También hay un altar con un juez y Sergio en frente. Yuri se acerca al camino que la separa de su amado:
--- ¿Qué es todo esto?
Sergio se pone de rodillas y dice mostrando un anillo:
–¿te quieres casar conmigo?
Los dos se miran con ojos llorosos. Yuri está en shock. Sergio mira con mucha ternura a Esperanza que está detrás de mamá.
–¿y tú quién eres? –pregunta la niña.
Sergio y Yuri se miran sin saber qué decir. Es Imanol quien le dice:
--es tu papá, este hombre es tu papá se fue de viaje para ya volvió.
Esperanza mira al hombre confundida:
--mi papa ¿tengo papá?
Sergio se pone en cuclillas y mirando a su hijita dice:
--sí, princesita.
--pero ¿porque nunca nadie me había hablado de ti?
Sergio no sabe qué decir y la abraza llorando.
–!venga, venga, que comience la boda! --dice Imanol tomando de la mano a su sobrina.
Sergio toma de la mano a Yuri. Los dos se miran emocionados.
--no me has contestado aún --dice él muy sonriente.
–¿de veras crees que debo hacerlo? –dice ella muy enamorada --sí, mi respuesta es sí.
Sergio la abraza entusiasmado. El juez da inicio a la ceremonia, los novios se miran llorosos.
--estás muy guapa --susurra él.
--tú sí que estás guapo, yo no voy preparada.
Con lágrimas en los ojos Sergio y Yuri se besan sin poder creerse que son ya marido y mujer y que los sinsabores del pasado han queda atrás.. Esperanza e Imanol son los primeros en felicitarlos. Pronto todos van desapareciendo, sólo quedan Sergio, Yuri y la pequeña. El matrimonio acuesta a su hija que está feliz:
–¿y vas a estar siempre con nosotros? ¿y te puedo decir papá?
--claro que sí –dice Sergio.
Sergio y Yuri velan emocionados el sueño de su hija. Luego salen de la habitación, se quedan solos en la recámara principal. Ella lo acaricia:
--mi esposo, eres mi esposo.
Muy dulce él empieza a cantar:
--Regresarás ya lo verás
Ella le sigue:
--Porque esta niña que te conoció.
Muy enamorado y con todo el corazón él dice casi en un susurro:
--Pensando en ti se hizo mujer
--Y en esta carta te confiesa amor –sentencia ella antes de fundirse en brazos de su amado con un beso.
FIN













































