Sergio besa a Yuri creyendo que estaba dormida e, instintivamente, ella se deja llevar. Los dos se olvidan de todo menos que se aman. Él saborea ese beso. Sonríe al ver que ella sigue haciéndose pasar por dormida.
--tenemos que hablar... –susurra ël.
Yuri hasta hace que roncar. Él sonríe con ternura y dice:
--Sé que estás despierta, respondiste mi beso.
Para no tener que aceptarlo, entonces ella se pone furiosa:
–!eres un desgraciado, abusaste de mi!
--no grites tanto, no es cuestión de que Marta se entere de todo.
–!vete con ella, eres un maldito!
Él está desesperado. Se lleva las manos a la cabeza:
–¿me tienes que escuchar?
–!me besas y tienes a tu mujer embarazada durmiendo en el cuarto de al lado ¿qué clase de hombre eres tú?!
–!Tu has querido jugar a este juego, ahora te aguantas ¿para que metiste a marta aquí? yo no quería.
Ella lo mira con rabia:
–!Cínico. Tú jugaste conmigo, me hiciste creer que me querías y sólo te querías aprovechar de mí!
A él le duele mucho el dolor de ella:
–!no las cosas no fueron así, yo me separaré de Marta!
–!por favor, ella no actúa como una mujer separada!
--Lo sé. Las cosas iban muy mal entre nosotros. Nuestro matrimonio estaba roto. Sólo hicimos el amor en la luna de miel. Todo estaba roto entre nosotros.
A él le duele la rabia que le demuestra ella:
–!estás recién casado!
--lo sé pero Marta no es lo que yo esperaba. En sólo unas semanas para mí pasaron mil años. Era un hombre amargado hasta que llegó tu carta. No quise pensar en nada y vivir lo que tu me ofrecías.
–!pero no te separaste, ibas a volver!
Ella está muy dolida. Él está desesperado para que crea en él:
–!no es así, dejé mi trabajo. Era director general de una multinacional y ganaba mucho dinero y lo dejé cuando recibí tu carta. Lo puedes comprobar, no iba a volver!
--- ¿Y entonces? ¿sí le dijiste a Marta que la dejabas?
Con culpa y sin atreverse a mirarla a los ojos dice:
--no pero...
Ella lo interrumpe:
–!eres un cerdo de lo peor!
Ella habla con rabia y él con desesperación:
--es que para mi ese matrimonio no significa nada.
–!desgraciado!
La sonora bofetada que ella le da se oye en toda la casa y Marta que escucha tras la puerta la disfruta.
--que bien me lo voy a pasar –dice la malvada mujer– y tú queridito, lo siento pero no vas a ser feliz con esa cualquiera porque a mi no se me da la gana, vas a estar a mi lado hasta que yo quiera con nuestro hijito.
Sin imaginar que Marta lo sabe todo, Sergio y Yuri siguen en la habitación. Se miran con mucho dolor.
–¿Estás más tranquila? –le pregunta él después del bofetón.
Ella lo vuelve a abofetear. A él le duele su dolor y su rabia.
–¿ahora sí?
Ella fuerza una sonrisa y le da una tercera y una cuarta bofetada (Marta está que se muere de la risa)
–!dale más, dale más! --dice Marta.
Después de la quinta que Sergio aguanta estoicamente, Yuri dice:
–ahora me siento mejor.
--entonces ahora hablaremos... –dice él con dulzura.
Ella le da la sexta bofetada que a él le pilla de sorpresa y se sienta en la cama a llorar. Él se sienta a su lado.
--lo siento, sé que fui egoísta pero me ilusioné con tus sentimientos. No quise esperar, no quise arruinarlo todo.
–!yo te amaba, yo te amaba!
Él la mira lloroso. Se abrazan.
--te amo, te amo –dice él muy triste– de verdad que te amo.
Iban a besarse pero ella se aparta de él. Lo mira con dureza y le dice:
–!esto no tiene sentido. En realidad yo también te engañé. Tengo novio. Raúl y yo llevamos juntos muchos años. Estuve contigo por celos pero lo amo a él.
Sergio la mira con una tierna sonrisa:
--lo dices por coraje, yo sé que no tienes novio, fui el primero.
--te engañé. Ni siquiera Raúl fue el primero. ¿Cómo ibas a creer que era virgen a mi edad? !claro que no fuiste el primero! No recuerdo quién fue el primero.
Ella se quiere mostrar como una mujer fatal. Él la mira con ternura y aunque le duele su dolor sabe que no habla con la verdad:
--no se puede engañar en eso, he sido el primero.
Y de nuevo Yuri lo ataca:
–!te has burlado de mi!
--no es cierto, te amo.
–!estás casado y no me lo dijiste!
Él sabe que hizo mal pero está desesperado tratando que ella lo comprenda:
--un papel no tiene nada que ver con el amor. Me has amado durante años, ¿tanto te importa que sea casado?¿No que lo dabas todo por mi?
Ella muere por esa sonrisa de él pero está muy dolida:
--vas a tener un hijo. Tienes que seguir con ella, es cruel abandonarla embarazada.
--lo sé. Estaré con Marta durante su embarazo, después le pediré que nos divorciemos.
Marta que lo escucha tras la puerta se va y entra en su dormitorio molesta:
–!el muy cretino pero no se va a librar de mi fácilmente, yo me divorciaré cuando quiera!
Sergio trata que Yuri no lo rechace. Yuri lo rechaza:
--yo no puedo aceptar eso. Un hijo merece a su padre, no quiero que por mi dejes a tu hijo.
--y no lo voy a dejar, voy a estar a su lado pero mi hijo me necesita feliz.
–¿y qué harás? ¿Tu hijo en España y tú en Colombia?
Sergio está desesperado:
–has esperado años por mi, puedes esperar unos meses. Yo te juro que voy a regresar.
–!eres un mentiroso, no te creo nada!
Él le pone las manos en las mejillas y le dice con desesperación:
–!viajaré a España lo antes posible, no nos veremos hasta dentro de unos meses cuando haya nacido mi hijo y yo sea un hombre libre. Un tiempo de separación nos hará bien para darnos cuenta de si nos amamos de verdad. Yo regresaré y si aún quieres estar conmigo será el momento!
Aunque a ella le emocionan sus palabras lo escucha con frialdad. Sergio la mira con mucha amor:
--yo sé que me esperarás y yo volveré.
Él se va y ella llora. Se traga sus lágrimas cuando él se da la vuelta. Se lanza sobre ella para darle un beso. Un beso con sabor a lágrimas:
--te amo, voy a volver. Te juro que voy a volver.
Antes de salir por la puerta, Sergio mira con el rostro inundado de lágrimas a Yuri. Cuando cierra la puerta ella siente que el mundo se le cae a los pies.
–!no va a volver. Se burló de mí. Era el típico hombre casado que busca una aventura y yo se lo puse bien fácil. No tengo de qué quejarme, no va a regresar. Ahora sí que no va regresar!
Llena de rabia, agarra la foto de ellos de jovenes para romperla pero lo mira a él y lo besa con amor. Se seca las lágrimas:
–!no tengo de qué quejarme, yo sólo quería vivir mi sueño y lo viví. Lo viví de una manera maravillosa y le debo estar agradecida!
El recuerdo de los días pasados y el dolor al descubrir a Marta la destrozan. Llora amargamente:
–!pero me engañó, si me iba a dejar... ¿porque no me lo dijo? sí sólo quería una aventura igual yo habría aceptado, no me tenía que dejar tan herida, ¡lo odio, lo odio!
Sergio oye el amargo llanto de Yuri y le parte el alma pero sabe que no puede hacer nada. Con los ojos enrojecidos dice:
--mi hijo, ahora lo único que importa es mi hijo. Ya pensaré en mi felicidad más adelante. Marta debe estar tranquila, no debe sospechar nada. Aunque no le apetece nada, entra en la habitación. Marta parece dormida. Él cree que la está engañando, que no sabe nada y se siente mal. No imagina que Marta, de espaldas, sonríe maliciosamente. Mientras ella por dentro se ríe de él, él se dice atormentado:
--soy una basura, no tengo perdón. Marta no tiene la culpa de nada. Era mi esposa, es normal que quisiera tener un hijo. Esto también es duro para ella y yo sólo pienso en mi. Ahora tenemos una doble responsabilidad. Sobre todo ella porque de que ella esté bien depende que mi hijo esté bien, por eso yo no puedo dejar a Marta ahora porque su tranquilidad depende de mi hijo.
Se sienta en la cama. Piensa en Marta, en Yuri.
–¿por qué tuvo que pasar esto?
Se siente mal por no hacerle feliz ser padre.
–!soy una basura, soy una basura!
Se saca los zapatos. Los recuerdos de su romance con Yuri le atormentan. Le duele que se tenga que acabar. Sólo la esperanza que vuelvan a estar juntos lo anima. Se tumba al lado de su esposa a pesar que ni se mete bajo las sábanas ni se desnuda. Está muy cansado, pensando en Yuri se duerme.
Ésta no ha dormido apenas. De madrugada se acerca sigilosamente a la habitación del matrimonio y aunque trata de convencerse que no lo haga entra. Le atormenta verlos juntos pero se ven separados y él está vestido sobre la cama. Se acerca, lo mira con cariño, con amor.
--te amo pero ya no puedes ser para mí. Tienes un hijo, un hijo que nacerá en España y te apartará de mí para siempre.
La sorprende la forma en la que durmió:
–¿y si no mintió? Un matrimonio normal duerme juntos, no de esta manera. Ni se quitó la ropa.
Se acerca con cuidado dominada por su amor. Lo mira llorando y lo besa. Es un beso que sólo roza en los labios de él.





















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