viernes, 31 de julio de 2026

Capítulo 28

 



Marta y  Rodrigo entran en casa de Yuri.

–¿De quién es esta casa? – pregunta él.

–de la amante de mi marido.

–¿Y qué hago yo aquí?

–eres mi invitado. Yo no sé nada de lo que hace mi marido con esa golfa. Sí se les ocurre venir pues yo los espero y yo pienso dormir con mi marido.

 Rodrigo que se siente muy incómodo, se muere del coraje y eso reafirma sus sospechas de no ser el padre del bebé que espera Marta. Muy molesto Rodrigo dice:

--yo creo que mejor me voy. Tú esposo no puede ser tan tonto. Él es el padre de tu hijo.

–tú dile a mi marido del tiempo que estoy ya verás como se me acaba el chollo. No sé cuánto podré sostener la mentira y que bueno que estás aquí. Iba a volver a España tras la boda pero no creo que Sergio quiera.

–¿Y entonces?

–pues yo aquí lo espero como su devota esposa.

–¿Y cómo justificas mi presencia?

–diré que eres un amigo de la infancia. Casi un hermano. Vivimos con su amante pues solo faltas tú.

Rodrigo está molesto por la facilidad de Marta de mentir. Ésta lo quiere besar. Rodrigo se separa asustado.

–¿estás loca? ¿quieres que nos vea tu marido? puede llegar en cualquier momento.

Marta es muy mimosa, no deja de provocarlo:

--- ¿Y para qué crees que te invité a esta casa? Quiero hacer el amor aquí en la misma cama en la que duermo con él y si él vuelve como si nada pues me encantará hacerlo contigo  con mi marido a pocos pasos. Es una fantasía erótica que siempre he tenido.

Marta lo vuelve a besar y él no responde. No quiere caer en su juego

–¿a qué juegas? –dice él.

--yo no juego a nada –jadea ella intentando besarlo– me vuelves loca.

Muy triste él dice:

–¿Por qué me mientes? ¿Qué hago aquí? No quiero ver cómo te comportas como una esposa feliz.

Ella lo acaricia contenta:

--me encantan tus celos, eres tan mono, monín.

--déjame –dice él triste– no quiero que te burles de mi.

--Hice el amor contigo, sólo contigo.  Nunca he estado con él desde nuestra luna de miel. Te lo he dicho hasta el cansancio.

--no te puedo creer.

--pues es la verdad, tú eres el único hombre que cuenta en mi vida.

–¿Y porque te portas como una esposa de verdad? !le perdonas todo!

--Para que me acepte a su lado porque tú no quieres ser el padre de mi hijo.

--Entiende que esté confundido. Te portas  como si lo amaras y le quieres decir que soy como tu hermano.

–¿Y qué quieres que le diga? ¿qué me acuesto contigo?

--no pero…

--pues no digas nada.

Rodrigo se deja vencer y Marta lo arrastra hasta el dormitorio. Caen sobre la cama.














Sergio y Yuri viven en su propio Oasis. En la montaña.  Se aferran el uno al otro con mucha emoción.  Él la acaricia: 

–eres mía y yo soy tuyo y así debe ser y así será siempre. 

Los dos se besan y se miran con mucha ilusión.  Ella apoya su cabeza en el torso desnudo del hombre de sus sueños.  Quisiera que el mundo se pare en ese momento. 

–¿Y ahora qué hacemos?

Él la acaricia con mucha ternura. Apunto de perderla y teme que la chica se distancia de él.

-Yo tengo que volver con Marta.  Está embarazada.

Yuri pone mala cara y él la mira con dulzura para convencerla:

–entiéndeme. 

–¿y te vas a ir?

Y él tiene mucho miedo de irse.  Sabe que la chica la ama pero oficialmente es una mujer casada y le da miedo la distancia y que Raul lo aproveche.

–yo creo que puedo convencer a Marta para que dé a luz aquí pero no la puedo dejar.

Y a ella le duele que el hombre de sus sueños sea casado y vaya a ser padre. Ella se aferra a él con desesperación. Besa su torso desnudo. Ha elegido el amor por encima de todas las otras cosas. Él la mira con ternura.

--te amo –dice él– Eso no lo olvides nunca.

Y ella con la cabeza apoyada en el torso desnudo de su amado. Y él acariciando los cabellos de ella dice:

–Es mejor que te quedes aquí unos días hasta que las aguas se calmen.

–No me quiero esconder.

–Pero yo tengo que ir con Marta y me quedo más tranquilo si tú estás a salvo y esperándome. Hazlo por mi.

Él sonríe y ella dice sí. No se puede resistir a esa sonrisa.

–pero quiero ir a trabajar.

–Tomaste vacaciones por mi supongo que estás de vacaciones de luna de miel.

–No pensaba irme de luna de miel.

El la abraza feliz.

–Tal vez en el fondo sabías que no te ibas a casar.

–Tal vez.

Se miran con mucho y mucha complicidad.  Él se levanta desnudo y se viste ante la atenta mirada de ella.

–Te dejó mi celular. Yo buscaré el tuyo. Si me necesitas llamas.

Primero llama a un taxi para que lo vaya a buscar. Es el claxon del vehículo quien los separa ya que la pareja no deja de besarse. Él se va rápido porque sino no se va. Él la mira sonriendo. Ella suspira enamorada. Los dos están tan felices que tienen miedo que algo los vuelva a separar.



Rodrigo está desnudo en brazos de Marta. Marta lo abraza y dice:

--me dejaste muerta.

–¿y tu marido? ¿y si viene? ¿es que quieres que nos pille?

--pues por mi…

Él se quiere levantar de la cama pero ella le pellizca el trasero y la mira con deseo.

–!estás loca, a mi no me metas en tus líos.  Yo mejor me voy de esta casa y me olvido de ti para siempre.

Marta se levanta totalmente desnuda para provocarlo. Él agarra sus calzoncillos y ella le da una buena palmada en las nalgas y pega su cuerpo a la parte de detrás de él. Rodrigo se estremece:

--no me gusta tu juego –jadea él.

--yo sé que sí, los dos estamos atrapados,  además este hijo tuyo que espero nos une.

Rodrigo se aparta molesto de Marta, la mira y dice:

--ese hijo que espera es de tu marido  !está muy claro! !El cornudo de tu marido no puede ser tan tonto

--No tanto, que tiene una amante.

–¿Y te molesta? --dice celoso.

--No me gusta que me tomen el pelo.

Él está muy celoso. 

–¿Será que lo quieres y por eso no quieres que esté con otra?

–!claro que no, sólo que no se me hace justo que tenga una amante!

–!Tú has tenido muchos amantes!

–!Grosero!

A él le excita mucho el enfado de ella.

--Ven aquí --dice seductor.

–!No quiero!

Rodrigo la toma con fuerza divertido. Aunque a ella le gusta se quiere hacer la difícil y se resiste.

–!déjame bruto!

Él la abraza a la fuerza y la besa. Le excita que ella se resista:

–!Cómo me pones, vamos a hacer el amor ahora!

–!no quiero!

Hacen un pequeño forcejeo que no es más que un juego y de repente ella siente una fuerte punzada en el vientre. Es como si algo se rompiera dentro de ella. Cae al suelo retorciéndose de dolor.

–!Lo siento!--dice él asustado.

Marta lo mira con rabia y dolor.

--Me duele. Llévame al hospital, algo le pasa al bebé.

Rodrigo la mira asustado, Marta grita desesperada. Está sangrando.





Al rato, Rodrigo ayuda a Marta a salir del coche. Ella está muy demacrada.

--debiste hacer caso al médico y quedarte a pasar la noche.

Muy molesta ella le dice:

–!tú ni me hables porque por tu culpa perdí a mi hijo!

Rodrigo se ha sacado un peso de encima pero no se lo dice:

--bueno, las cosas pasan porque sí. Al menos podrás tener más hijos, todo pasará, pero debes cuidarte, yo estaría más tranquilo si pasaras la noche en el hospital.

–!si claro para que Sergio se entere que estaba de pocas semanas cuando él cree que estoy de más de cuatro meses!--dice molesta.

--bueno no te enfades.

–!claro que me enfado porque mi marido me podía haber descubierto y tú sigues sin creer que él no era el padre de mi hijo!

--pero es que no entiendo porque tienes que fingir, déjalo libre y punto.

–!no me digas lo que tengo que hacer!

Cada vez que grita a Marta le duele el vientre, Rodrigo le repite que salió muy pronto del hospital, que vaya con cuidado, Ella se enfada aún más. Cuando entran en la casa Sergio los espera impaciente:

--Marta ¿qué pasó? Me dijeron que te pasó algo pero llamé a varios hospitales pero no me decían nada, no sabía qué hacer.

Marta llora y lo abraza:

--perdimos a nuestro hijo, lo perdimos.

Sergio la mira muy sorprendido. Rodrigo se queda al lado de Marta tenso. Sergio mira sorprendido a Marta:

–¿!cómo?!

Marta aprovecha esa pérdida para angustiar a Sergio:

--así es, nuestro hijo, el fruto de nuestro gran amor está muerto,  se nos murió nuestro bebito.

Marta abraza a su marido con un dolor entre sincero y teatrero. Rodrigo está al lado de la mujer, se siente muy incómodo. Sergio está muy sorprendido y aunque en realidad está perdida es un descanso para él. Se siente culpable por no poder lamentar la muerte de un hijo que cree suyo, un hijo que destruyó su felicidad con Yuri.

--pero ¿cómo fue? Un hijo no se puede perder así como así ¿no será que no estabas embarazada?

Marta mira a su marido haciéndose la víctima:

--he perdido a mi hijo, me siento fatal y tú encima me dices tonterías ¿no ves que casi no puedo ni caminar?

Con la ayuda de Rodrigo, que se siente muy incómodo y celoso, Marta se sienta en el sofá. Sergio está muy agitado. No sabe bien qué sentir. Se lleva las manos a la cabeza:

--lo siento pero es que esto me toma muy de sorpresa. No me cabe en la cabeza que tu hijo se haya malogrado así como así.

Marta mira a su esposo molesta:

–!era nuestro hijo, no mi hijo! - a Rodrigo le sienta fatal cada vez que Marta habla de su bebè como hijo de Sergio- y tú preocupado por tonterías que hasta pones en duda que estaba embarazada.

Sergio mira a Rodrigo que nervioso dice:

--es verdad que el bebé murió. Marta se puso mal y la llevé al hospital. Él  médico dijo que fue un aborto espontáneo, que son cosas normales.

Marta mira a su marido llorosa y dice:

–¿a mi no me crees pero a él sí?

Algo confundido Sergio dice:

--creí que los abortos espontáneos pasaban en las primeras semanas del embarazado y no ya llegando al quinto mes.

Por las palabras de Sergio Rodrigo se da cuenta que efectivamente Sergio no puede ser el padre de ese bebé y mira a Marta con culpa. Marta llora nerviosa:

–!y a mi que me cuentas!

--bueno, no creo que ahora sea momento para estas tonterías..Marta tiene que descansar --dice Rodrigo.

--si claro pero es que un aborto de tantos meses no es una tontería ¿Por qué no te ingresaron? ¿Por qué no me avisaron? –Sergio.

Rodrigo, que ayuda a su amante a levantarse y mientras la va llevando a la cama dice:

--es que todo pasó muy rápido, el médico dijo que podía irse a su casa, que descansara.

Sergio se acerca a Marta para ayudarla pero Rodrigo dice:

--ya lo hago yo.

Sergio mira a Rodrigo y dice:

–¿y tú  quien eres? Supongo el enfermero.  Te puedes ir.

Rodrigo mira con mucha rabia a Sergio.

-Soy Rodrigo, un --el hombre no sabe cómo continuar.

 Rodrigo se siente bastante incómodo. Le extiende la mano y se presenta para disimular un poco, para que todo parezca normal.

Sergio encaja su mano con la del amante de su esposa sin intereses. A pesar que el hombre no ha pedido explicaciones, Marta se les da interrumpiendo así a su amante:

--Rodrigo es un amigo mío de la infancia. Lo quiero mucho. Es casi un hermano para mi, nos encontramos casualmente. Imagina encontrarnos aquí, tan lejos de nuestro país. Él también regresa ya y como tenía problemas con su hotel pues lo invité y suerte que  lo hice pues es enfermero ¿verdad que a ti no te importa que Rodrigo se quede con nosotros? Así él me cuida. 

--a mi me da igual pero está no es nuestra casa.

–¿y qué pasó con Yurita? Supongo que de noche de bodas con su marido.

Sergio se muere de la rabia:

–!Yuri no se casó, la dejé con su hermano!

Marta habla con una fingida bondad y para qué la oiga Sergio mientras Rodrigo la acompaña a la cama.

–Yurita es mi amiga pero es una golfa de mucho cuidado. Ha tenido miles de amantes y le ha quitado el novio a su amiga que estaba muy enamorada para dejarlo plantado.  Es de compadecer el hombre que la ame.

Rodrigo hasta se asusta de lo mentirosa y manipuladora que es Marta.

Sergio se queda en la sala solo.

--era mi hijo. Mi hijo ha muerto.

Sergio siente culpa por no sentirse mal, porque en el fondo se alegra.

--Yuri, Yuri. Ahora podemos ser felices.

Sergio piensa en la boda de su amada. Golpea la pared con rabia:

--si esto hubiera pasado antes.

Él mismo se recrimina sus palabras:

--era mi hijo y se murió, no puedo hablar así pero –se justifica así mismo– por culpa de este embarazo Yuri se enfadó conmigo y se casó con otro y total para nada porque ahora ya no hay hijo pero Yuri está casada.¿Por qué ha tenido que pasar esto? ¿Por qué? Pero Yuri me ama,  por suerte paró con la boda a tiempo y la boda civil se podrá anular sin problemas. Además yo me tengo que divorciar también y ella aceptó estar a mi lado sin compromisos. No creo que ella piensa en boda. Lo que importa es que ya no nos tenemos que esconder. Me voy a divorciar y seremos felices juntos. Ahora sí para siempre 

Sergio sonríe con ilusión.


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