Yuri duerme al lado de Sergio. Están en la cama matrimonial. El apuesto hombre está despierto. No deja de mirarla enamorado.
--Nunca imaginé que Yuri me hiciera tan feliz. Me siento como un chiquillo enamorado, todo está pasando tan rápido. No sé si es que me he contagiado de su ilusión, de sus ganas que la ame o es que de verdad me he enamorado de ella pero me siento tan feliz a su lado. Ojalá nunca nos tuviéramos que ir de aquí, ojalá estas vacaciones fueran eternas.
Se siente tan feliz que tiene miedo. Teme que algo rompe esa armonía, esa felicidad. Por primera vez piensa en Marta con culpa y miedo:
--tal vez Alberto tenía razón y tendría que haber aclarado las cosas antes de venir. Aunque los dos seamos unas almas libres que se han unido. Marta existe.
Trata de convencerse que hizo lo correcto:
--seguro que ella ya me olvidó y está encantada con comenzar de nuevo sola, sin escándalos. Marta está tan lejos, no supone un peligro para nosotros. Yuri no se va a enterar, cuando volvamos a la ciudad mira como comunicarme con ella para un divorcio rápido y nada problemático. No tiene caso angustiarme por eso ahora. Yuri me ama de verdad y ese amor suyo está por encima de todas las cosas, no me iba a dejar porque yo sea casado. El matrimonio es solo un papel. Yuri es una chica especial. Se lo podría decir y no le iba a importar.
Aunque no lo quiere reconocer tiene miedo a estar equivocado.
--Tampoco tiene caso perder el tiempo en tonterías, lo mejor para que ella vea que mi matrimonio está roto, no existe es que yo no hable de él, que yo no le dé importancia.
Duerme con su cuerpo muy pegado al de ella.
A la mañana siguiente, A Sergio lo despiertan unos besos. Abre los ojos sorprendido. Sonríe al encontrarse con el rostro enamorado de Yuri.
--te amo –le dice ella.
La pareja se da un beso matutino que los dos saborean con gusto.
--siempre he soñado con abrir los ojos y que alguien me dijera te amo con esa dulzura, sentir que soy importante para alguien me hace sentir vivo. Cada día que paso a tu lado me siento más unido a ti, me estoy enamorando de ti como un adolescente y siento que ya no podría vivir sin ti.
Ella lo mira llorosa:
--es un sueño. Es un sueño que me estás hablando así.
Él sonríe muy seductor y la acaricia:
--se acabó soñar. Ahora vamos a vivir pero los dos juntos, los dos felices. Vamos a construir un futuro en el que tú y yo seremos una familia, tú y yo viviendo solo por el amor y la felicidad. Un mundo hermoso en el que sólo existamos tú y yo.
--me gustaría mucho –dice ella enamorada.
--pues si los dos queremos, así va a ser.
Se vuelven a besar.
--te prepara el desayuno –le dice ella poniéndole en el regazo una bandeja que tenía en la mesita.
--que rico se ve todo, no merezco tantas atenciones. Además yo quiero que seas feliz a mi lado, quiero una mujer que me quiera, que me ame, no una esclava.
--pero a mi me gusta atenderte. Consentirte.
Él la besa en las manos.
--usted es una princesa y quiero que viva como tal, sólo para amarme.
--pero el trabajo de la casa hay que hacerlo.
--pues lo hago yo.
--en todo caso los dos.
--bueno pero come algo. ¿No te gusta el desayuno?
–¿y tú ya comiste?
Ella lo mira enamorada y dice:
--yo me alimento de tu amor. Tu eres mi alimento...
--pero eso no vale, todos necesitamos comer.
Él agarra un trozo de queso fresco y se lo pone en la boca a ella. Él sonríe amoroso y ella muerde. Se sonríen. Luego él le da de beber un poco de zumo de naranja recién exprimidas. Luego él repite la operación. Ella protesta.
--lo preparé para ti... ¿es que no piensas comer nada?
--luego.
Ella no está de acuerdo y mastica un poco y de sorpresa besa al chico y así el alimento pasa de una boca a otro. Los dos se miran enamorados. Después del mutuo desayuno, el hombre se levanta totalmente desnudo. Ella va tras él y en la ducha dan riendo suelta a su pasión. Es ella quien se deja llevar por sus instintos y lo besa y lo acaricia por todos los lugares posibles. Él se deja hacer feliz.
--te amo a ti –jadea ella mientras le hace el trabajo--, adoro tu belleza, tu cuerpo. Eres tan guapo. Eres el hombre más guapo que he visto en mi vida.
–¿tú crees? – dice guiñándole el ojo.
Ella le acaricia el rostro... Se ahoga en sus labios.
--pues yo nunca he visto un hombre tan guapo y además te amo. Te amo. –dice ella.
--dicen que el amor es ciego, tal vez por eso me ves tan guapo –dice él divertido.
--y será porque lo eres...
La temperatura va subiendo y los dos amantes acaban haciendo el amor en la ducha sin reservas.
Anastasia se sorprende al ver a su marido preparando una bolsa de viaje.
--¿Qué es todo esto?
--prepara a los niños. Nos vamos de fin de semana. –Imanol brusco.
Anastasia no toma muy bien la noticia ya que imagina cuáles son las verdaderas intenciones de su marido.
--pues sí lo que quieres es ir a la cabaña, no cuentes conmigo.
–!siempre te quejas que no salimos fuera, que no me ocupo de ti y los niños y ahora que quiero pues me sales con que no!
--sí pero es que tú lo que quieres es espiar a tu hermana y su novio.
Él está rabioso:
–¡la casa también es mía, tengo derecho a ir!
--si pero sabiendo que está ella…
--a mi no me consta. Ella no me ha dicho nada.
--pero vas por eso. Desde que nacieron los niños no ibas. Es más estás pensando como decirme a tu hermana que quieres venderlo. Deja a tu hermana en paz.
--es que la tengo que proteger –dice él rabioso.
–¿Vuelves con eso? llevan días solos... ¿que no habrán hecho ya?
--Es que deben estar juntos en la casa de mis padres, en su cama… –dice rabioso
--Claro igual que nosotros y no estábamos casados y tus padres aún estaban vivos
--no es lo mismo.
--claro que no. Tu hermana es mayor de edad y yo no lo era.
Molesto él dice:
–¿qué insinúas? !yo no te obligué a nada y me casé contigo cuando te embarazaste!
Para sí sí él dice:
--y en maldita hora lo hice.
--Yo lo que digo es que igual que nosotros disfrutamos sin pensar las cosas pues ellos tienen derecho a hacer lo mismo y son más adultos. Y no sabes cuán seria es su relación y tampoco nos podemos presentar de golpe con los niños. No podemos saber que van a ver.
Imanol no dice nada pero deja sus cosas y se va solo.
Lejos de ahí, Marta se está haciendo una resultado de embarazo que da positivo. No es una noticia que le haga mucha ilusión.
--- ¿Y ahora qué le digo a Sergio si regresa? Va a ser muy difícil que le haga creer que es suyo ¿y Rodrigo? ¿cómo se lo digo?
Marta está insegura, no sabe cómo esta noticia va a afectar a su vida. Decide que va a abortar pero le da miedo y al final decide hablar con su amante. Rodrigo no se toma la noticia muy bien
–¿y yo como sé que soy el padre de tu hijo?
--Rodrigo por favor, no me salgas con esta. Es tu hijo
--lo siento pero yo no puedo creerlo. Te acuestas con cualquiera. Cuando nazca se le hace la prueba de sangre.
Marta lo abofetea:
–!no debí decírtelo, no te quiero volver a ver!
Marta se aleja molesta. No quiere al bebé pero le aterra abortar y tampoco ser madre soltero. Su rostro se ilumina:
--pues Sergio es mi marido. Aún no hemos firmado nada. A mi no me ha dicho nada. Sólo fue de vacaciones. Puedo hacerle creer que recién me entero y que estoy ya de unos tres meses, sí creerá que es suyo, luego ya veré como le hago pero yo no voy a tener este hijo sola. Si Rodrigo no se hace cargo pues será Sergio quien reconozca a mi hijo. Él es mi marido. Es su hijo. La ley me ampara.




















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