La tensión es el máximo protagonista de la cena en la que Yuri y Raúl anuncian su boda. Marta es la única que expresa su alegría y es que está feliz por ver sufrir a su marido. Imanol está muy sorprendido por la decisión que ha tomado su hermana pero no dice nada. En el fondo está contento porque no la ve feliz y ya que él está metido en un matrimonio que no lo hace feliz pues quiere lo mismo para su hermana. Además muere de deseo por Marta.
–olvidé que tengo que hacer una llamada muy importante – dice Imanol yéndose hacía las habitaciones.
Y Marta finge mareos para ir tras ese trasero que tanto le gusta. Él la espera de espaldas. Y ella le agarra las dos nalgas con fuerza. Él muerde el cuello. Marta ha sacado la fiera que está dormida en él. Es un polvo muy rápido en la misma cama en la que Yuri perdió su virginidad con Sergio. No sé sacan la ropa. Marta es la primera en salir. Imanol se une feliz. Mira a su examigo con burla y hasta le guiña el ojo mientras se sube la cremallera del pantalón. Marta le vuelve loco y que sea la esposa del hombre que le quitó la virginidad a su hermana lo hace más delicioso. Mientras Marta se muestra una esposa enamorada no hace más que tocar en toda la entrepierna a Imanol que está muy excitado. Sus nervios al estar con toda la familia lo hacen sentir muy hombre.
Sergio y Yuri se devoran con los ojos. Marta y Raúl se han dado cuenta que tienen un objetivo en común y se miran con mucha complicidad. Tanto ella como él besan a sus parejas para marcar su terreno y causar dolor al otro. Marta besa a Sergio pero tiene su mano en los genitales de Imanol. Sergio sólo tiene ojos para Yuri.
--no lo hagas –le dice Sergio con los ojos a su amada –no te puedes casar con él, tú me amas a mi.
Sergio está muy triste y no hace más que mirar suplicante a Yuri esperando el momento en el que ésta diga que todo es una broma.
Tanto Yuri como Sergio no hace más que mirarse y pensar en los románticos días que han compartido.
--si te levantaras –dice él con sus pensamientos– y dijeras que me amas a mi, yo sería capaz de dejarlo todo. Me iría contigo.
La rabia que lee en los ojos de ella le indica que eso no va a pasar. Su alma llora. A los dos les cuesta mucho disimular todo su sufrimiento.
--se va a casar –piensa él –va a ser de otro para fastidiarme a mi. No lo puedo permitir pero ¿cómo lo hago? No sólo yo estoy casado sino que tengo la responsabilidad de un hijo. No me puedo ir así. No puedo, la voy a perder, la voy a perder.
Imanol mira molesto las miradas de amor que su examigo echa a su hermana. Bebe frustrado y contento que su hermana sea desgraciada como él:
--contigo no se va a casar –piensa mirando a Sergio –aunque de veras tú la ames no me da la gana, el amor no es felicidad, yo estoy atado a un matrimonio que me atormenta y no quiero nada mejor para ella. Y mientras me seguiré acostando con tu mujer, imbécil.
Imanol no deja de mirar de reojo a
Marta que es la que más brinda y la que habla y muestra su alegría.
–¿y la boda para cuando? –Marta.
--Pronto –dice Yuri mirando triste y dolida a Sergio.
--si ¿pero cuando es pronto? –Marta.
--Por mi yo me casaba mañana mismo –dice Raúl besando a la joven en la mano.
--que lindos, ¿no te recuerdan a nuestros los días previos a nuestra boda? –Marta a Sergio.
Éste no dice nada y bebe un poco de vino para ahogar su dolor. Marta sigue hablando.
–¿y supongo que se casaran por la iglesia no?
Raúl mira a Yuri sin saber que responder. Sergio se sobresalta.
–!no, no –piensa él– ella me ama a mi, no se casa de verdad. Todo es un truco para molestarme a mi. Seguro que en cualquier momento dice que no, que no se casa nada, pero lo que es seguro es que no se casa por la iglesia. Claro que no. Ella me ama a mi y el matrimonio por la iglesia es para toda la vida, no lo hará, no cometerá el mismo error que yo!
Yuri no se quiere casar por la iglesia. No sólo porque no es creyente sino porque por otro le parece un compromiso demasiado fuerte aunque no crea en Dios.
--yo es que en realidad pensé una boda sencilla y tampoco soy religiosa. Ni recuerdo la última vez que pisé una iglesia.
Sergio sonríe:
--lo sabía, lo sabía... –susurra Sergio feliz.
Marta de nuevo se mete:
–¿y entonces que? ¿va a ser una boda civil solo? Es muy soso. Para eso mejor no te cases. Yo tampoco creo en Dios pero mi Sergio y yo nos casamos por la iglesia porque la boda es mucho más bonita y además sino parece que no quieres un matrimonio serio para toda la vida...
Yuri no sabe qué hacer. Es consciente que cualquier cosa que haga o diga es vital para que Sergio crea que su boda es en serio, para hacerle el más daño posible.
Raúl besa la mano de su prometida y Sergio se vuelve loco de los celos:
--por mi no hay problema, por la iglesia, o sólo el registro civil. Como tu quieras, aunque si es por la iglesia tengo un amigo mío cura seguro que nos casa esta misma semana si tu quieres... --Raúl.
--hay sí, Yurita. Que lindo. Será una boda preciosa --Marta.
Sergio, contento porque se da cuenta de las pocas ganas que tiene Yuri en casarse, dice a su esposa:
--déjala en paz, casarse por la iglesia es un compromiso demasiado fuerte y si ella no quiere atarse a Raúl para toda la vida sabrá porque.
Los dos hombres guapos y rivales se miran enfrentados. Yuri se da cuenta que a Sergio le alegra que no se case por la iglesia y dice besando a su prometido:
--sabes, Marta, te haré caso. Sí, Raúl, me caso contigo por la iglesia y hazlo pronto porque quiero que nos casemos en unos días, ya mismo.
Ella lo besa para provocar la ira de Sergio aunque más que ira le provoca un gran sufrimiento. Cierra los ojos porque no soporta ver a su amada con otro. Marta hace la que no se da cuenta y le dice a su marido:
--mi amor ¿te pasa algo?
Él se friega los ojos para ocultar unas lágrimas que se le están escapando.
--no, nada, es que se me metió una basurita en el ojo.
Marta le sopla muy mimosa y los celos devoran a Yuri.
–¿ya te sientes bien, mi amor?
Él hace que sí con la cabeza. Los enamorados se miran con mucha tristeza.
Acabada la cena, Imanol y su esposa se disponen a irse.
–tengo que ir al baño –dice Imanol.
–me entró un mareo, voy al cuarto–dice Marta.
Y los dos se encuentran en el lavabo y disfrutan con esos encuentros rápidos y que los pueden descubrir. Imanol nunca vivió el sexo de una forma tan salvaje y lo está disfrutando y mucho. Luego él se va con su esposa y Marta se queda retoca el maquillaje.
Raúl y Yuri se despiden. Se besan mucho para matar de celos a Sergio.
--te amo, te amo –le dice Raúl –ya verás como no te vas a arrepentir de casarte conmigo. Vamos a ser muy felices, ninguna mujer me va a amar como tú.
Raúl está seguro que Yuri es su felicidad y disfruta de ese momento. Yuri no dice nada pero se muestra cariñosa con él por molestar a Sergio que está atormentado:
–¿es que no dejaran de besarse estos? –piensa.
Y los novios beso y beso. Es como una apuesta que se han hecho Yuri y Sergio sin ponerse de acuerdo. A ver quien se cansa antes si él de mirarla o ella de besarse con un chico por el que no siente nada. Y Sergio siente ganas de dar un empujón a Raúl y besar a Yuri. Se imagina esos besos con Yuri y se vuelve aún más loco.
Es Sergio el que no puede más con su dolor y con su rabia. Sangrando por la herida dice:
--mi amor, ahora vengo. Te voy a hacer el amor como nunca.
Su intención es que Yuri lo oiga y sufra y así es. Aunque sigue en brazos de Raúl, Yuri llora. Molesto, porque parece que no reacciona, Sergio entra en el cuarto y como una fiera salvaje se dispone a hacer el amor con Marta.
Raúl se da cuenta del dolor de Yuri:
--ese hombre es un cerdo, no debes dejar que viva aquí.
--lo invitó mi hermano. Además le quiero demostrar que no me importa lo que haga.
Él la quiere besar pero ahora que ya no la mira Sergio ella no quiere sus besos. Lo rechaza
--estoy cansada, mañana nos vemos y ya arreglamos lo de la boda, quiero que sea ya.
Él sonríe y dice:
--me vas a amar como jamás en tu vida amarás.
Él de nuevo la va a besar pero ella le pone la mejilla y él se conforma
Raúl se va muy contento.
–!lo conseguí, lo sabía. Sabía que una vez ella consiguiera su sueño vendría a mi y bueno aunque no he sido el primero no tiene mucha experiencia. No es una cualquiera como las otras chicas que he tenido y lo mejor es que sabe amar como ninguna, me va a hacer muy feliz.
Yuri cierra la puerta atormentada por los fuertes y fingidos jadeos tanto de Marta como de Sergio. Tiene que pasar por delante de la recámara y no esperaba que la puerta estuviera abierta. Sufre al ver a la pareja feliz apunto de hacer el amor. Se encierra en su cuarto a llorar. Mira la foto de Sergio y ahora sí la rompe. Rompe esa como las otras que tiene de él mientras llora:
–!te odio, te odio, me engañaste. Es un cerdo, es un mentiroso, me voy a casar. Mi sueño se ha convertido en una pesadilla pero Sergio me las va a pagar, es un machista que no quiere que sea de otro hombre pues lo seré. Me casaré con Raúl y haré todo lo posible para enamorarme de él y para arrancarme a Sergio de la cabeza. Casarme con Raúl es lo único que puedo hacer para no sentirme tan mal, para no quedar humillada ante todos, para que al menos ante sus ojos yo me haya burlado tanto de él como él de mi.
El dolor y la rabia contra Sergio son tan fuertes o más como el amor que sentía por él
Justo en el último momento, Sergio no puede hacer el amor con Marta pues su cuerpo no responde y en realidad es un alivio para ambos. Sergio lo que quería, molestar a Yuri ya lo consiguió y aunque le da pena por Marta (no sabe que le ha dado un alegrón) en el fondo se alegra.
--lo siento, no sé que me pasó.
--tranquilo, debe ser la falta de costumbre. Como hace mucho que no lo hacemos –ella con ironía.
Él se mete bajo las sábanas para dormir. Da la espalda a su esposa y no puede dejar de pensar en Yuri. Marta lo abraza por la espalda y le da las buenas noches con un amor de mentira. Cuando apaga la luz se ríe por dentro.
--Se quedó impotente, que bueno. --dice para ella.
Sergio se hace el dormido y cuando está seguro que Marta también se durmió, se levanta. Se pone los calzoncillos y va al cuarto de Yuri. No llama porque la oye llorar. Entra y siente una gran pena al ver sus fotos rotas sobre la cama. Ella está tumbada mirando los trozos deshecha. Muy triste él se acerca a la cama, ella lo mira con rabia, él agarra uno de esos trozos y dice:
--entonces es verdad que me dejaste de querer.
Tragándose su dolor, ella dice:
–!Ya te dije que te engañé, no fuiste el primero. Ha habido muchos!
–!Eso es mentira, lo sé!
–!Cree lo que quieras, no te amo, sólo fuiste un capricho. No te quiero ver más!
Muy herido él dice:
–!Pues no me voy nada, me quedo en tu casa, nos lo pasaremos bien los cuatro, a ver si te casas estando yo delante!
–!Pues así será!
Se miran desafiantes. Furioso él deja la recámara de ella. Se queda en la puerta y oye como ella llora. Él también llora aunque en silencio:
--te amo, te amo... --dice el con tristeza.





























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