jueves, 30 de julio de 2026

Capitulo 22










Sergio acaricia feliz a Yuri después de que hicieron el amor.

--eres mía, sólo mía. No vas a estar con otro, no vas a poder.

Ella lo ama pero se siente mal por haber caído en sus brazos. Lo mira llorosa:

–estás casado.

--pero te amo a ti.

--- ¿y que quieres? ¿qué sea tu amante?

Él le pone las manos en las mejillas y habla con desesperación:

--tú me amas, me has amado toda la vida. Me dijiste que me amabas y me querías libre. Te entregaste a mí sin compromisos. Entonces ¿Qué ha cambiado? Sólo quiero que me esperes, iré a España con Marta a arreglar mi situación y luego volveré. Claro que te casarás pero conmigo.

A Ella le gustaría creer en él pero ha sido muy grande la decepción que se ha llevado.

--Yo estaba dispuesta a vivir mi sueño. Yo me entregaba a ti y si querías te ibas y yo me quedaba feliz. No te pedí compromiso pero sí sinceridad. Me has hecho mucho daño. Me dijiste que me amabas y sólo te querías divertir conmigo. Y me duele que me mientas porque yo te quería complacer. Hubiera hecho lo que tú quisieras pero sin engaños.

Ella habla triste. Y a él le parte el alma su sufrimiento. Sergio la besa con desesperación, es un beso bañado en lágrimas de los dos.

--yo te amo. Te lo he demostrado,  quiero estar contigo. Yuri eres el amor de mi vida.

Ella lo mira herida:

--Lo único que me has demostrado es que eres un cerdo, te has acostado conmigo cuando tu esposa embarazada duerme en la habitación de al lado. Ayer te acostabas con ella y hoy conmigo. Miserable.

Ella llora y él besa sus lágrimas:

–con Marta fue un malentendido. No la toco desde la luna de miel.

–!eres un mentiroso. Un infiel. No te puedo creer nada. No tienes moral por acostarte conmigo en la misma casa que duerme tu esposa embarazada! –dice con mucha rabia.

Él estaba muy seguro que Yuri había olvidado todo y le duele ver que aún siente rencor.

--bueno, lo que hicimos ahora lo hicimos los dos. Tú y yo +-le reprocha.

Ella lo mira molesta y dice:

--tienes razón, yo acepto mis culpas. Ya obtuviste de mi lo que querías, ahora vuelve con tu esposa y por favor, vete de mi casa. Vuelve a España. Me duele demasiado verte. Vete y olvídate de mi.

Ella llora rota de dolor y él besa sus manos.

--claro que me voy pero no te voy a olvidar como yo sé que tú nunca me vas a olvidar, me has amado desde niña.

Llorosa dice:

--ese sueño murió, eran cosas de niñas.

Él sonríe con ternura y dice:

--yo sé que no es verdad. Me lo acabas de demostrar. Ahora ya te descubrí. Siempre he sabido que mentías. Nunca has estado con otro hombre sólo conmigo. Me amas a mi. Sé que estás dolida pero con el tiempo te darás cuenta que no me puedes olvidar. Yo volveré y sé que me esperarás a cuando regrese.

Ella lo ve enamorado y desea abrazarlo y besarlo pero no puede olvidar que su esposa esta embarazada:

--vete –le ruega.

--Me voy tranquilo sabiendo dejaras esa locura de boda.

–¿de qué hablas?

Él sonríe:

--a mi nunca me engañaste, yo sé que nunca pensaste de verdad casarte porque no podrías estar con otro hombre. Ahora ya he descubierto tu juego, ya no hay boda.

–¿por eso te acostaste conmigo? --dice molesta-- ¿para satisfacer tu orgullo? ¿!para impedir mi boda?! no me amas pero te duele que te pague con la misma moneda. Eres un desgraciado !tú quieres tener a las dos!

Yuri lo mira con más decepción y más rabia y lo empuja para que salga de su cama. Desesperado él dice:

--me has malinterpretado,  lo que yo digo es que...

Ella no le deja seguir y le dice:

–!No, pues sí me caso!

Sergio se lleva las manos a la cabeza con desesperación:

--tú me amas, no lo puedes negar. Sé que te casas porque estás enfadada conmigo.

Ella siente que él se está burlando de ella. Que la usa y lo que más le duele es que la engañe ya que ella aceptó un no compromiso:

–!te odio!

Ella está muy dolida y él está muy desesperado. Él la quiere besar para tratar de hacerle sentir que la ama.

–!me amas, me amas. No te vas a casar no te vas a casar. Yuri, si me amas a mi no te puedes casar con otro!

a pesar del rencor es mucho el amor que Yuri siente por Sergio y están a punto de besarse. Sus labios se rozan. Ya lo saborean. Siente el uno el aliento del otro embriagándolos. Sergio sabe que es suya y está feliz por ese beso los labios de uno a milímetros del del otro. De pronto…

–¿Sergio, mi amor? 

oyen la voz de Marta que se ha despertado. La pareja de enamorados se mira frustrada:

--ve con tu esposa. Está embarazada. Te necesita. Esto de hoy no se puede volver a repetir.



Sergio mira a Yuri muy triste. No dice nada y se va del cuarto. La oye llorar y sufre. Marta lo sigue llamando y él va hacia ella.

–¿te pasa algo? –pregunta él angustiado.

--- ¿y eso? ¿de donde vienes desnudo? Siempre duermes en calzoncillos. Además no es nuestra casa. Yurita es una cualquiera pero tú eres un hombre casado.

Sergio se pone nervioso:

--es que tenía calor...

--bueno pero aunque vivamos con Yurita que es muy liberal y ha visto miles de hombres desnudos tampoco hay que pasarse. A mi hombre desnudo sólo lo veo yo. Además se va a reír de ti. Su novio es negro y con lo pequeña que la tienes no es como para presumir 

--si, perdona. ¿querías algo?

--es que me mareé, quiero que me hagas mimitos.

--es de noche, tengo sueño.

–¿y porque te levantaste?

Para no tener que contestar, Sergio se mete en la cama con su esposa y ella reposa el pecho en la cabeza de él. Se hace la mimosa.

--te quiero tanto mi amor. Es tan importante para mi y nuestro hijo que estés a nuestro lado. No nos dejes nunca. Nunca abandones a tu hijo pero yo sé que no lo vas a hacer. Eres un buen padre.

Sergio la acaricia con tristeza y culpa y es que no puede dejar de pensar en Yuri y en su momento de pasión.




Yuri llora sobre la cama. Por un lado está feliz por haber estado con él pero por otro lado se siente mal porque se siente utilizada una vez más.

–!me engañó. Se burló de mi. Es como siempre. Me usa y me tira pero aunque él sepa que lo amo me voy a casar igual. El no va ir y decirles a todos que no quiero a Raúl que he sido su mujer.  Es su orgullo, no quiere que esté con otro. Se cree el muy macho pero lo haré. Por un momento lo hubiera dejado todo pero no así. Después de hacer el amor con él no me iba a casar pero él lo hizo para que no me casara. Juega conmigo. No me iba a casar pero no puedo dejar que se burle de mi. No. Me caso. Me caso porque me caso.

La joven se levanta para vestirse. Se quiere alejar de esas sábanas que huelen a él. Se da cuenta que en el piso están los calzoncillos de Sergio. No puede evitar recogerlos con angustia y deseo. Recuerda con nostalgia la primera vez que lo vio casi desnudo y luego todas las veces que han disfrutado de sus cuerpos.

--te amo, te amo. Tú me despertaste al sexo siendo una niña,  me hiciste mujer y no voy a poder amar a otro pero tus huellas serán borradas por Raúl. Aunque sea a la fuerza te voy a arrancar de mi corazón.

Yuri no deja de llorar pensando en Sergio. Llora al pensar que tendrá que ser de otro hombre.

--pero así lo olvidaré. Haré el amor con Raúl tantas veces que mi piel acabará olvidándolo a Sergio y en un tiempo no será nada. Un mal recuerdo.

Yuri llora con amargura pensando en su futuro.





Al día siguiente, Sergio desnudo busca ropa que ponerse mientras Marta, que juega a la esposa perfecta recoge su ropa usada.

--mi amor ¿dónde dejaste tus calzoncillos?

–¿Como?

--sí, los que llevabas ayer.

--no sé por ahí

--no aquí no están.

Sergio se pone nervioso. Pues no sé --dice poniéndose los que tenía en la mano y sacó de un cajón. Los metería a lavar.

--pero es que yo me acuerdo que los llevaba cuando nos acostamos.

Sergio no deja de pensar en Yuri, en cuando hicieron el amor. Se da cuenta que se los dejó ahí. Teme que su esposa lo descubra. Se pone los pantalones mientras dice:

--seguro que se quedaron en un rincón. Me acuerdo que tenía calor y me los saqué en la cama y los tiré. Ya verás que aparecen.

--si claro. Ni modo que los perdieras fuera de este cuarto –dice con cierta ironía.

Sergio fuerza una sonrisa y sale del cuarto. Marta hace siempre la que no sabe pero siempre lo sabe todo:

–!degenerado,  me las vas a pagar. Vas a llorar lágrimas de sangre por cada vez que te revolcaste con esa perra--Marta con mucha rabia.


Yuri tiene cara de haber pasado mala noche. Se prepara café. Alguien toma la cafetera, le acaricia la mano. Se miran a los ojos. Es Sergio.

--hola, mi amor. ¿cómo dormiste?

Ella lo mira molesta. Sergio está feliz:

–¿por qué tan mala cara? ¿por qué descubrí tu mentira? Nos amamos.

–¿me suelta la mano? --dice dura.

Ella se pone un café mientras el está detrás de ella y le hace sentir su cuerpo, su aroma. La siente temblar y eso le da seguridad. Lo ama y le cuesta tanto no besarlo. Él habla muy amoroso y pícaro:

--me dejé algo en tu habitación.

Aunque trata de odiarlo lo desea y lo ama. Procura mostrarse dura:

--ya lo puse a lavar.

--creí que los guardarías de recuerdo. Sé que te apasionan –dice con cierta ironía y muy pícaro.

Y ella muere por ese hombre pero le muestra su odio:

–!eres un cerdo!

--pero me amas…–dice besando su mejilla galantemente.

Marta los interrumpe y ambos marcan las distancia.

--vamos a buscar tu vestido de novia ¿no? –Marta.

–¿cómo? --dice Sergio con sorpresa y dolor.

--Es que no podemos dejarlo para ultima hora, yo prometí que la ayudarla. Si quieres ven –Marta a Sergio.

–!No! –grita Yuri con desesperación.

–!Claro que sí, es el novio quien no debe el vestido! Vamos amor. Tú nos llevas--Marta.

Sergio mira sonriente a Yuri y dice con ironía

–¿Hay algo que me ocultas y por eso no quieres que venga?. Tal vez no estés segura de tu boda...

--De acuerdo ven…–dice desafiante.

Sergio decide seguir el juego a Yuri pero está seguro que finalmente no se casará.





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